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Pájaro del terror

Pájaro del terror

Datos rápidos sobre el pájaro del terror

  • Vivió en lo que ahora es Sudamérica
  • Vivió durante el Mioceno Medio
  • Pesaba tanto como un oso panda
  • Podía correr más rápido que un caballo
  • No podía volar
  • Era carnívoro

Sobre el Pájaro del Terror


El Pájaro del Terror -también conocido como Phorusrhacos- era un ave carnívora de gran tamaño que fue descubierta por Florentino Ameghino en la primavera de 1887 en Santa Cruz, Argentina. Aunque se le dio el nombre de Phorusrhacos, que significa «portador de trapos», se le conoce extraoficialmente como el Pájaro del Terror, y eso es porque debió de ser un ave que infundía terror a los mamíferos que vivían en Sudamérica durante el Mioceno Medio, es decir, hace unos 12 millones de años.

Cuando fue bautizado por primera vez por Florentino Ameghino, le dio un nombre que no terminaba con «ornis», que es la forma habitual de terminar el nombre de un ave fósil porque esa es la palabra griega para «pájaro». Y esto no fue un descuido. Al principio no creía que el Pájaro del Terror fuera un ave real. Supuso que era un mamífero de la megafauna. Sin embargo, se equivocó y fue reconocido como un ave.

Las fotos del Pájaro del Terror le darán rápidamente una idea de por qué este pájaro recibió su nombre. Cuando vivía, medía unos 8 pies de altura y pesaba alrededor de 300 libras. Tenía una cabeza muy grande equipada con un pico muy afilado, tenía alas con garras y grandes garras en los pies. Habría sido temido por casi cualquier mamífero pequeño que se encontrara. Sobre todo porque le encantaba comer pequeños mamíferos.

Uno de los datos más interesantes sobre el Pájaro del Terror es que, aunque era incapaz de volar, podía correr a velocidades increíbles. Los científicos han calculado que podía correr a unos 56 kilómetros por hora. Eso es más rápido que un caballo. Una herramienta más en su arsenal de armas que habría hecho a esta ave muy temible.

Se supone que utilizaba su gran tamaño y velocidad para cazar a sus presas. Los científicos creen que atrapaba a su presa, la sujetaba con sus garras y la atrapaba entre sus mandíbulas. Luego golpeaba repetidamente al pequeño mamífero contra el suelo hasta matarlo. Entonces podía alimentarse a su antojo.

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